¡AZUUUUCARRR!

Para los que piensan con cierta razón que el progreso es un subterfugio diseñado para que nos dejemos arrastrar con entusiasmo del alfa al omega, la cultura ofrece suficientes ejemplos de desmejoras: nadie canta como Gardel, el buen cine se acabó, el pop es una chatarra, los reyes parecen futbolistas, los futbolistas se creen reyes, ya no hay escritores. Pero nada como el empobrecimiento causado a lo largo del siglo XX en la creación musical por la invasión del discurso cientificista en las academias. Obligados a vender sus servicios en una era tomada por científicos, los compositores de la posguerra se vieron en la necesidad de remozar su discurso para mimetizarse entre las tecnologías de vanguardia construyendo jergas algebraicas. La operación consistió en un fusilamiento de todos los parámetros subjetivos: el gusto, la poética, la expresión, la estética, toda la esfera del significado y sus ambigüedades, para pretender que la composición es una ciencia exacta, una suma de técnicas gobernada por principios matemáticos, manejada por especialistas alineados en el eje único del progreso histórico. En ciertos países totalmente centralizados de Europa la comunidad de creadores se enfrentó con administradores severos, alérgicos a las imprecisiones del músico. Ante el deterioro patente de sus criterios culturales, los tecnócratas del poder apelaron a la “objetividad” de una supuesta ciencia del Arte, manejada por curadores y críticos, para repartir cargos y fondos. En consecuencia y por selección se instaló un discurso oficial de las artes ajustado a estos parámetros cientificistas; triunfaron las propuestas más secas y más astutas; los verdaderos talentos fueron marginalizados. Las Mecas de la cultura impusieron su dogma en el mundo entero, logrando sustituir las necesidades expresivas particulares por el imperativo de un supuesto progreso en una sola dirección, hermética y absurda. Hacia 1970 casi todos los compositores se inclinaban cuatro veces al día en dirección de París, y todavía hoy sobreviven rescoldos académicos, cátedras donde los aprendices y brujos de la grafomanía pentagramada explican sus especulaciones intocables disfrazadas de ciencia con trillados fraseos de retórica inservible. Prohibido decir que la música de Boulez es la música más horrenda de todos los tiempos. Anatema. Esa prohibición no hace que su “Libro para Cuerdas” no sea una de las experiencias estéticas más desoladoras de la historia de la música, y que su afinidad con Pascal, enemigo del placer o la lisonja, no lo coloque junto con su obra en el cajón de los purgantes. “El viejo Boulez está más calmado últimamente” me decía el otro día mi amigo Joel Sachs, profesor de la Juilliard School de Nueva York, el hombre que más sabe de música contemporánea en el mundo hoy. Hay que ver lo que escribió Boulez contra la vieja guardia musical de su país en los años 50, pisoteando a grandes como Poulenc, vomitando improperios; Bin Laden es Bambi. Hoy nos toca a nosotros reaccionar contra el yugo del discurso vetusto y estéril del cientificismo, nos toca ser crueles, e injustos tal vez como lo fue Boulez, contra el empobrecimiento de la poética musical que derivó de esa estética que pretendía ser ciencia. Es posible que la música de Frank Zappa, que Boulez descubrió antes de que éste muriera, le haya ablandado el cóccix. ¿Descubrirá a Celia Cruz?

Acerca de pauldesenne

Composer / Writer
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¡AZUUUUCARRR!

  1. gil sansón dijo:

    Interesante planteamiento. De cualquier manera es pertinente tomar en cuenta el contexto histórico de donde esta música se genera. En efecto, la idea de un nuevo lenguaje libre de asociaciones con el pasado (hay que tener en cuenta que Europa acababa de pasar por dos guerras mundiales en 40 años, y habida cuenta de como Hitler y Mussolini usaban la bandera de la tradición cultural para imponerles a sus poblaciones el culto a Wagner y a Bruckner, es comprensible que los músicos jóvenes de vanguardia luchasen por establecer nuevas pautas libres de asociaciones con el nazismo) es producto de su contexto histórico. Es curioso, en todo caso, que hayan hecho uso de la obra de Webern, quien al igual que su amigo Berg y su maestro Schoenberg se veía a sí mismo como continuador de la tradición germánica (convenientemente, Webern había muerto para cuando Boulez y la mafia serialista se apoderaron del mundo musical europeo). La idea era crear un nuevo estilo internacional, libre de asociaciones nacionalistas, las mismas que habían culminado en dos guerras mundiales. Esto es muy importante, y si bien no hace la música de Boulez mas amable a sus detractores, permite entender las razones morales y éticas que tuvieron para actuar como lo hicieron. De resto, es importante destacar que el llamado serialismo total apenas duró un par de años, pues el mismo Boulez se dió cuenta que el resultado terminaba sonando igual de arbitrario que los experimentos de John Cage con la indeterminación total vía I-Ching. Polifonie X, Structures para dos pianos y los demás experimentos con la serialización de todos los parámetros suenan horrible hoy en día, en eso estoy plenamente de acuerdo. Pero Boulez tiene mucha música hermosa: Le Marteaux tiene momentos de gran belleza, Rituel in Memoriam Bruno Maderna es exquisito en su sonoridad, Sur Incises tiene una marcada influencia de Debussy, etc. Tal vez habría que decir que el serialismo total fué una neurosis de guerra. Todos sus defensores eventualmente la abandonaron cuando entendieron esto, Nono, Stockhausen, Berio y el mismo Boulez. Personalmente lo que mas me molesta de Boulez es su actitud displicente para con los méritos de John Cage, Morton Feldman y la llamada escuela de Nueva York. Para ellos el mérito de Webern no era la imposición de un sistema, sino la liberación de la disonancia que permitía la creación de nuevas sonoridades y nuevas formas de relacionarse con los sonidos, mas que nuevas jerarquías, que es lo que buscaba Boulez.

    Saludos,

    Gil

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s